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Para las personas que, de verdad, no saben concederse un minuto.

Rememberes: Un mochuelo con lentillas 2.

Sí, llevo lentillas, de vez en cuando, y como todo lo que pasa por mi, debe superar mis momentos torperiles de infinito nivel.

Fueron muchas las experiencias con lentillas que tuve y que no descarto seguir teniendo. Recuerdo que había un sistema de limpieza consistente en tres pocillos, pocillo con líquido ácido, otro con una acidez inferior y el último, un aclarador, el orden era fácil y sencillo, el sistema realmente simple. Pero a las siete de la mañana, cuando todo se mueve en la ingravidez de las sensaciones, yo invertía el orden del sistema y pasaba la lentilla del aclarante, al medio más ácido y luego al más corrosivo y de ahí a mi ojo. Y gritaba retorciéndome de dolor.

Son muchas las veces que me he dormido con las lentillas puestas y a la mañana siguiente he amanecido viendo en perfectas condiciones, pero con los ojos como los vampiros.
Otras he olvidado los líquidos de limpieza, he dejado, toda una noche, las lentillas en agua, en el vasito del baño del hotel, a la mañana siguiente la colocación ha sido una de las experiencias más dolorosas de mi vida.
En otro momento las lentillas se quedaron sin líquido y se convirtieron en dos patatas fritas tiesas. Una rehidratación posterior salvó a una de ellas, la otra fue despedida con un solo de cisterna en el váter.

Jamás he limpiado una lentilla en la boca, como he visto hacer a miles de personas, y he sufrido la sensación de tener un rayador de pan encima del ojo disfrutando del desierto y con toda la arena del mismo pegada a mis dos tapas de alcantarilla.
He llegado a perder una lentilla en la cocina del piso de estudiantes de unos colegas en un ataque de risa descomunal y en una batida de búsqueda hemos encontrado todo tipo de escamas de pescado, plásticos, restos orgánicos e inorgánicos, de aquí y de otros planetas y la lentilla apareció pegada en mi jersey como un pin. Nuevo ataque de risa.
He abusado de las lentillas como todo aquel que lleva, digan lo que digan, y por eso, en una de ellas apareció un hongo, era más bien una seta, consistente en una protuberancia rojiza que me raspaba el ojo cada vez que lo cerraba. Consecuencia: una úlcera en el ojo, resultado: un año sin usar lentillas.
Ahora me las pongo de vez en cuando, hasta que vuelvo a abusar de ellas, y las llevo, no ocho horas como recomiendan, sino veintiocho, es entonces cuando se convierten en dos tachuelas transparentes.

No puedo negar que son uno de los grandes inventos que tengo, y que recomendaré a todo el mundo su uso, otra cosa es el nivel de patosería que puedan llegar a tener, en mi caso es altísimo, a pesar de todo, se puede. Demostrado, mañana me las pongo, hasta más ver.
;P


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Rememberes: Un mochuelo con lentillas

Ya sabéis por otras entradas que tengo gafas, en general porque aportan un punto de intelectualidad especial, porque aumentan los niveles de sofisticación sin límite y porque la elegancia natural, el porte, se engrandecen con este utensilio.
Jajajaja! Bueno, esos son los argumentos de cualquier miope, en realidad llevo gafas porque veo menos que un ‘pescao’ frito (que si pescado ve poco, frito es ya la repera). Pero llegó el momento de agotarme y un día, un gran día decidí que las lentillas serían el final de mis problemas… enorme error, claro.
Conseguí convencer a madre de la necesidad perentoria de hacerme con esas cosas transparentes y acabar con el constante acarreo de llevar las gafas. He practicado deporte siempre, correr, saltar, y especialmente jugar al baloncesto en ligas escolares es casi como practicar lucha libre con otras reglas, y con una pelota, os aseguro que llevar gafas no ayuda nada de nada. Se me han perdido muchas veces, otras se han descuajaringado, a trozos, una de las roturas más impresionantes la protagonicé en un laboratorio, estaba yo en primero, laboratorio de microbiología debería ser, me giré, un movimiento muy mal calculado (como casi todos mis movimientos, claro) fui a mirar por el ocular del microscopio, con la energía de descubrir la nueva bacteria del siglo : mochuelaria sp., giro, golpe con el ocular, un crack y un ¡joder!... fin de las gafas, pequeño moratón en el ojo y bronca en casa. Otra vez, estando en clase de sistemas operativos, las gafas deberían estar tan aburridas como yo, y un cristal se cayó al suelo!! Desintegrándose como era de esperar, ¡¡joder otra vez!!.
Madre accedió, y yo, en mi moto supersónica me fui a la óptica a por aquella maravilla del avance oftalmológico. Me midieron las dioptrías, andaría por 2 y 3 aproximadamente en cada ojo, asimetrías una vez más, ya voy por 4 y 5, continúan las asimetrías y es que ya soy más mayor y más de todo.
Bueno, la chica, muy amable, me explicó claramente cómo debía colocármelas, me pareció imposible, aquello era demasiado… lloroso. A ver, para que no haya dudas de lo que estoy diciendo, si una persona se dirige a mi con un pequeño derrame en su ojo, yo al verlo, lloro, si a alguien se le están metiendo las pestañas en los ojos y yo lo veo al hablarle, yo irremediablemente lloro, si intento rizarme las pestañas, con un cuidado absoluto, yo lloro, si en mi entorno hay una cebolla cruda, que desprenda ese aroma tan peculiar suyo, yo lloro y además sin parar, si me ataca una risa de esas que me hace casi desmayarme, las lagrimas corren como ríos por mi cara, si alguna vez he aproximado algún maquillaje, por suave, hipoalérgico y fantástico que resulte, yo he llorado, como una campeona… las lentillas son: LLOROSAS para mí. Pero lo superaría, la decisión estaba tomada, y la dependienta debió entenderlo, como comprendió mi incapacidad para aquella primera vez, y me colocó ella esas dos cosas transparentes, que ocupaban mis ojos sin sujección alguna, como recortes de un condón:

-date una vuelta y regresa en una hora, a ver cómo te van
-perfecto
Y con la alegría de ver sin llevar nada sobre la nariz me paseé por el recientemente creado Parque García Lorca. Aquello, en esos momentos de inicio como parque, era un vivero de rosales más que un lugar con un diseño paisajístico y de jardinería bien pensado, pero para mí era el paraíso, ese día de sol, la tranquilidad de disponer de una hora de paseo, la calma y sobre todo la vista!!, aquello era simplemente genial, me apetecía acercarme a la primera señora alimentadora de pájaros y palomas y decirle: ‘señora, déjese un momento las palomas porque esto es soberbio: llevo dos redondelitos de condón transparentes pegados de manera mágica a los ojos y veo!!’, me deleité en los colores, en las fragancias, en la lectura de todos y cada uno de los carteles que se podían columbrar desde mi posición, deje pasear los ojos por cada hoja, por los colores, los movimientos, rondar con la mirada las caras, distinguir gestos y personas, discernir en lejanías impensables sin las odiosas antiparras, ah! eso era vida. Entonces miré el reloj:
-OH NOOOOO!!!
El día se volvió gris de repente, el color de las cosas a mi alrededor desapareció, las señoras de las palomas se convirtieron en cóvidos de pico curvo, el mundo se desmoronó a trozos, mientras una voz interior llorosa (embarracada misma) gritó en silencio:
-no veo de cerca…
¡¡¡¿¿¿¿Cómo me podía pasar esto a mí????!!!, todo el mundo lleva lentillas y parece que ven de cerca y de lejos!!, y yo, entre toda la población mundial, yo, era la primera persona que no vería nada de cerca

N A D A.

Relajémosnos, respira, no importa, a ver, tan importante es ver de cerca??, humm, pues no, no, a ver, no vas a poder coger apuntes en clase, bien, prescindiremos de ellos, grabaré todas las clases en cintas de casette y estudiaré directamente de ahí (no, señores el concepto mp3 es más posterior, unos años aun), pero tampoco vas a poder leer, tampoco es problema, reservaré un par de horas al día, me quitaré las lentillas y leeré en esas horas, pero si algo cae en tus manos… cómo leerás un mapa? Un bonobús para saber si está usado?, no te agobies, los mapas por mucho que te pongas te valen de mantel (dada la capacidad orientativa que tengo) y podremos prescindir del autobús, para eso tienes moto! Y si llueve, pues andando, y cómo haré para comer?, para atarme un zapato? Y no veré las chuletas para intentar copiarme!! Esto es el fin de mi vida académica, el fin absoluto y sin remisión de mi futuro laboral, las lentillas han obnubilado por completo mi brillante futuro, zorras!… Pero… eres idiota??!! No, no lo soy!! Yo es que quiero usar lentillas, joo! Toda esa miel en los labios para arrancarmela de golpe.
No, no pude ver la hora, el reloj era una nebulosa ilegible, con el corazón encogido regresé a la óptica, intentaría, de camino, ver si había algún sicólogo para aliviar aquella depresión que me atenazaba el alma entera, ya nada parecía tener ese brillo que caía como un manto en el parque, todo era una especie de confabulación contra mí. De vez en cuando volvía a mirar aquel maldito reloj, sin éxito. A mi entrada arrastrando el ánimo y con esa expresión de dibujo animado arrugándose, tan característica mía, le dije a la chica que se vino con aquella sonrisa perenne hacia mí:
-No veo de cerca, nada, no veo un huevo de cerca, no sé que hora es!!, no veo nada… todo borroso.
Y cuando yo iniciaba la caída libre a su hombro, sobre el que llorar hipando sin parar, horas y horas, días enteros si era necesario, inundando de lágrimas imparables el local, en ese justo momento ella habló:
-ahh! Pero eso es normal, cuando lleves las lentillas puestas un par de horas tus ojos se adaptarán y veras perfectamente de cerca.
La sonrisa. Plena. Entera. Conocéis esas sonrisas de los niños chicos cuando se les entrega ese globo o esa chuche que han pataleado por ella?, pues nada que ver, la mía era más grande y radiante:
-de verdad?? Eso es así?
-claro, claro, no debes preocuparte, ahora pasa que vea si tienes alguna irritación en los ojos y miro como toleras las lentillas.
Creo que me llevó en volandas, porque yo estaba aún flotando en esas palabras recientemente pronunciadas por ella: ‘tus ojos se adaptarán’.
Me estaba frotando los ojos aún, después de haberlos tenido sometidos a una luz como de linterna, mientras ella miraba por una especie de microscopio:
-Exceptuando que tienes el iris un poco pequeño y que las lentillas se te pueden desplazar un poco, no tienes problema alguno para usarlas, te las llevas?
-veré de cerca y de lejos?.
-Sí, sin problemas.
-Me las llevo pues.


Pasaron semanas mientras las lentillas vivían en esa cajita suya, con un corazoncito en un pocillo y un vacío en el otro, como guiñándome, yo las abría cada día, las miraba y ellas me miraban, pero no me veía con la entereza y valentía suficiente para ponérmelas, lo intenté, con decisión y coraje, pero lloré un buen rato, de molestia y de rabia, y no lo conseguí. Madre preguntaba a diario si ese iba a ser el día señalado para que me las pusiera, el gran día… necesito tiempo, por favor. Es que nadie puede entender la dificultad que implica este protocolo tan complejo de colocarte dos redondelitos de condón transparentes en mis propios ojos que no conocen otra cosa que no sean gafas??
Y ya sea porque la insistencia empezó a ser insoportable (madre puede ser mortal con algo) o porque en mi interior sabía que aquello tenía que ocurrir algún día, reuní todo mi poco valor y con mucha tranquilidad y calma, y las manos muy limpias, delante de un espejo, en mi habitación, con alguna de mis músicas eclécticas como banda sonora de ese momento (gran momento), me coloqué una lentilla, en cuestión de segundos!!, pero por favor, si esto es facilísimo, eres realmente cobarde!!, ah, pero la segunda, por favor, qué tortura, se pegaba a mi dedo, resbalaba de la yema al ojo para volver a mi mano, se giraba en la fomra convexa y no conseguía que cayera en el interior del ojo, la dejaba en su líquido, me miraba el ojo, rojo como un tomate, con las venas como una retícula marcada, y de nuevo volvía a intentarlo, con las lágrimas cayendo sin parar… insistí y al final la coloqué, por la técnica conocida como: aburrimiendo del procedimiento.
Me fui a la Facultad en moto, a una velocidad variable entre muy rápido y supersónica, no sé ir en moto de otro modo, si has de ir exponiendo tu cuerpo serrano y pasando frío o calor, al menos vayamos deprisa, mucho.
Al llegar, esperando en el pasillo, me percataba de la grandeza de llevar lentillas, miraba al fondo del pasillo, giraba la cabeza, no había nadie, se me había hecho pronto, como muchas veces y no desayuno hasta más tarde, así que sólo me quedaba contemplarlo todo desde detrás de mis ojos enlentillados, pero… un momento, hum, guiñé un ojo, sí, ese cartel lo leo perfectamente, sí, cambio de ojo, pero, no, no... un momneto… uff, con el izquierdo, no, no lo veo. Un golpe cardiaco, eso era lo peor, una lentilla no funcionaba, pero por qué?... Dios, la he perdido!!, el primer día y la pierdo, claro, como no, mientras pruebas y más pruebas de guiños, todo el que pasó delante de mí podía pensar que estaba ligándomelo y yo estaba en mi ‘jamacuco’ particular. Tambaleándome decidí ir al baño para comprobar en el espejo la desgracia en su definición absoluta. Es que has ido muy deprisa en la moto!! Deberías haber usado los párpados a modo de protección para las pobres lentillas, ir como los chinos? Pues sí, que pareces gili. Y a ver cómo lo cuento en casa, pues la velocidad, la lentilla, salió volando, no, no sé muy bien en qué punto de los 4 kilómetros de distancia que recorro ha podido caerse, bueno, puedo buscarla, pero antes ahorraré para comprarme otra nueva, o incluso diez… ofú!
Me miré al espejo, definitivamente no estaba, no, el ojo rojo como una amapola, y la muy zorra había salido volando, sin encomendarse a nadie: ‘mire que no me adapto a su ojo, que yo me voy a vivir mi propia vida de lentilla, que huyo alocada porque a mí es que no me combina bien el color de sus ojos con mis intenciones y realizaciones vitales…’ ‘ya, si la entiendo, pero es que usted es mía, no sé si me explico, que yo la he pagado, usted, lentilla izquierda, me pertenece’, ‘claro, pero yo, no me adapto, la salinidad de su lagrima no me encaja en mis planes y me voy. Adiós’. Y allí me quedé yo, sin conversación siquiera, encima ya, con esa patada a mi maltrecha sensación de uso de lentillas, estaba perdiéndome la primera clase. Y me froté el párpado, más como un movimiento reflejo que como otra cosa, apoyándome en el filo del lavabo a modo de asiento improvisado y entonces noté algo… me giré, miré al espejo y mágicamente una cosa plegada por dos veces sobre si misma, caía desde el interior de mi párpado superior, se desplazaba por la superficie de mi ojo y se dejaba ver de nuevo, la lentilla perdida aparecía, era un gesto solo de timidez, se había replegado asustada por esa primera vez, qué modosa y candida ella. Y volvía a mí avergonzada por ese acto, haciéndome llorar, pero esta vez de alegría.

Tubi continied
;P


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Disgrafía digital

Sí, la perfección aun no ha conseguido conquistarme plenamente, y eso es evidente en mi continua disgrafía digital.
La dislexia, sin querer entrar en ofensas y comentarios peyroativos a este mal, es una anomalía en la letcura que imposibilita su comprensión corrceta. Aunque convencionalmente el término se aplique también a la difiucltad para una correcta escritura, en este caso el término médico apropiado es el de disgrafía.
Mi problema está asociado con la escrtiura, y específicamente con la que se efectúa emdiante dispositivos que tengan teclas!, en esta entrada podréis comprobar a qué me refiero exactamente, porque he decidido no realizar ninguna corrección sobre el texto en realción con los errores de este tipo que suelo cometer.
Hace años que esto me ocurre, hay palabras con las que me ocurre tanto que están definidas en el corrector automático de mis programas apra qeu se 'autocorrijan' solas, ejemplos de ello son: epro por pero, o qeu por que, también me courre con apra, por para. y con cientos más, sería interesante estudiarlas y ver si hay alguna norma o regla que mi subsconciente se empeñe en poner en marcha cada vez qeu esa palabra se dibuja en mi mente y quiere pasar a las teclas. Pero nunca me he puesto a coleccionarlas, auqnue creo que cno el tiempo no disminuyen, sino que van aumentando. Una especialmenet insoportable es garcias en vez de gracias!!
Creo que puede deberse a no tener una técnica de escritura ordneada (no, no sé mecanogarfía!!), todo esto se debe a que fui, con uons 12 años, a una acadeima para aprender a escribir a máqiuna y el señor, insulso y vulgar, me dijo que ya era demsaiado mayor para aprender, creo que nadie ha conseguido hundrime en la miseria tanto como ese individuo a esa tierna edad, resultado: no aprendí nunca, jamás, y he desarrollado una técnica personal con la que escribo sin mirar al teclado, pero que no es todo lo ortodoxa que debería ser. Me ocurre especialemente chateando y cuando las ideas fluyen en mi cabeza como locas (eso pasa casi siempre, menos de 7 a 9 de la mañana que no soy persona y mis neruonas aún están en fase rem o ram, o que no est´na), por lo que escribir, cualquier cosa, la más pequeña, suele ser un desastre de paalbras ilegibles, que con un segundo repaso tampoco es que acaben de estar bien, porque por lo vitso también tendré disleixa visual!!.
Me ocurre dejando comentarios a los post de colegas, me ocurre contestando mailes, me ocurre escribiendo smss!! ohhhmaiiiigooooodd.
De todos modos me qeuda un pequeño resquicio de escape:
Sgeun un etsduio de una uivenrsdiad ignlsea, no ipmotra el odren en el que las ltears etsan ersciats, la uicna csoa ipormtnate es que la pmrirea y la utlima ltera esten ecsritas en la psiocion cocrrtea. El rsteo peuden estar ttaolmntee mal y aun pordas lerelo sin pobrleams. Etso es pquore no lemeos cada ltera por si msima snio la paalbra cmoo un tdoo.

Por lo qeu aunqeu mi disgrafía siga existiendo, si no sois capaces de entenderme, el probelma es ya de vusetro, jajajaja, poruqe en realidad lo de la pirmera y última letra suelo resperatlo!!

Muchas garcias por vuetsro esuferzo paara entednerme

;P

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El sistema de trazabilidad infalible:

Hace un año, ahora. Por razones de peso, de mucho peso, decidí ir a una clínica y ponerme en manos de profesionales para adelgazar. Tenía la convicción de poder lograr el objetivo, sentirme mejor con mi cuerpo, que por motivos que desconocía no era capaz de controlar.
Aparte de esto, pasaba por una racha de dolores de estómago muy frecuentes, llagas en la boca, vómitos, diarreas y digestiones pesadísimas, teniendo en cuenta que mis ingestas son pequeñas, casi de risa y que como porque corresponde hacerlo, pero no soy de las que se deleitan en la comida, no adoro los dulces, ni recuerdo los sitios por las viandas que allí me sirvieron, tenía claro que algo no andaba bien por ahí dentro.
Con cierta asiduidad iba al médico para contarle que me dolía muchísimo el estómago tras comer, que no podía recordar el día que no tenía una llaga dolorosísima en la boca y que mis digestiones eran como si comiera piedras, aparte de esos momentos de diarrea súbita o vómitos, claro, esto hay que imaginárselo con mi perorata y calzando más de cien kilos, me sentaba tras la mesa del médico y este me miraba y sin mediar palabra yo ya veía sus pensamientos: ‘claro que te duele el estómago, porque te hincharás de comer como si fuera lo último que fueras a hacer en tu vida, so ballena’… nada más lejos de la realidad, pero eso lo sabía yo. El diagnóstico siempre era estrés o ansiedad, indistintamente… Me hicieron una endoscopia en dos ocasiones, resultado: ‘No tienes ná!!’. ‘Mire… es que mi abuelita murió de cáncer de estómago, me preocupa tener un problema y no ponerle freno antes de que sea algo peor…’ ‘Humm, toma antiácidos y trata de no tener una vida tan ajetreada, porque esto es estrés’, y de vuelta a casa con los mismos problemas, una y otra vez.
Y fui a esa clínica, con la intención de adelgazar y ganar en calidad de vida. Como partida me propusieron hacerme una analítica general, para controlar temas de colesterol, diabetes, y hormonas. Me pareció bien, pero hay que saber que no tengo venas, no, no tengo. La chica inició el ataque a mi brazo con determinación… fallo, no halló nada tras hurgar un momento, en el segundo intento yo ya estaba en el mareo ese que me entra sin remisión. Ofú… aquello pintaba mal, porque tampoco consiguió los resultados esperados, si acaso una gota de sangre, no mucho más. Le noté un leve temblor en la voz cuando me dijo: ‘tengo que volver a pinchar, retornaré al otro brazo… si no lo logro, enfrente hay un centro de diagnóstico que pueden hacértelo ellos…’, la miré con seriedad, desde el colocón que no se me pasaba: ‘verás, esto es como los videojuegos, tienes tres vidas, si no, game over… ya has perdido dos’. Ambas respiramos, yo cerré los ojos y deseé que aquello acabara ya.
A la tercera lo logramos, me incluyo en el triunfo porque aguanté el dolor, el mareo y la bocanada de insultos que no eructé… me largué de allí arrastrando el alma, ‘regrese cuando le llamemos para que el médico pueda ver sus resultados’. Perfecto.
Pasaron los días, varios, muchos, muchísimos. Llamé a la clínica: ‘no me habéis llamado’, ‘ah… es que ha habido un problema con sus resultados… se ha perdido la analítica’, cara de acelga por mi parte: ‘cómo?? cómo que se han perdido??!!’… ‘bueno, no se preocupe, tenemos un sistema de trazabilidad infalible y sus resultados aparecerán, pero lo mismo tardan un poco más, usted venga el próximo viernes que ya estarán aquí’
Me esperé en la sala de la clínica, un lugar pijísimo, con muchas señoras muy preocupadas por la estética y con un saber estar al que nunca llegaré, mis kilos, y yo navegábamos por Internet en ese rato, deseando que no durara mucho. Pasé a la consulta, el médico no me daba muchas garantías, un señor joven, con mucha pluma y con tablas muy específicas de clínica pija que no me convencían nada.
‘Bueno, tus resultados se han perdido… pero no pongas esa cara, todo lo más que te tengas que repetir la analítica’, y a mí se me volvió la mente a ese momento en el que la chica erraba una y otra vez intentando extraer mi líquido elemento y el mareo se apoderó de mí mezclado con unas ganas irrefrenables de llorar.
‘joder… pero cómo es posible? Me aseguraron que el sistema de trazabilidad era bueno, que mis resultados aparecerían’ ante mi furia desatada, el señor doctor esbozó una sonrisa pava y dijo: ‘bah, no te preocupes, te los repites y punto, además… lo más probable es que estemos aplicando tus resultados a otro paciente, jejeje’
Y a mi se me transformó la cara, de esa sonrisa amable a un ceño fruncido, se hizo un silencio pesado, mi voz acabó por romperlo: ‘Señor, no se qué pretendía usted con eso que me ha dicho, pero me queda claro que ustedes ni son serios, ni me parecen profesionales, ni estamos aquí para jugar a dietanova de cefa, necesito contar con la tranquilidad y la garantía de estar con un equipo serio y competente y hasta ahora no he encontrado nada de eso, y ahora con esto que acaba de soltarme me queda claro que estoy en el lugar erróneo, para iniciar un proceso de adelgazamiento controlado es absolutamente necesario saber que cuento con el apoyo de personas capaces, y como no es así dejo ahora mismo este centro y por supuesto el tratamiento, si mis visitas han supuesto algún gasto lo pagaré sin problemas. Buenas tardes’ Y dicho esto salí por la puerta, expliqué lo mismo a la chica de la entrada y montando en mi coche me perdí en la carretera.
Unos diez días después recibí una llamada, estaba en el trabajo. ‘Buenos días, soy la gerente de la clínica, le llamaba porque han aparecido sus resultados’
‘Cómo?? Ahora??’ Me resultaba muy raro ‘y son los míos??’
‘Mire, nos equivocamos y fueron enviados al test de intolerancia alimentaria, dicho test valora unos 500 alimentos de nuestra dieta y comprueba la intolerancia que usted tiene con ellos, el problema es que este test vale 600 euros’
‘No pensará que le voy a pagar ese dinero?, yo no solicité ese test.’
‘No, no, el caso, es que al ser tan caro, he considerado comentárselo por si tiene interés en conocer los resultados y retomar su tratamiento con nosotros’
Respiré, lo pensé un momento, era muy probable que estuviera en lo cierto, en mi primera visita fui con una amiga que sí solicitaba ese test, aunque fuimos cada una en días distintos a hacernos las extracción lo más probable es que hubieran mandado ambas muestras para hacerles los test de intolerancia, sin comprobar que la mía no era para eso y es que el solitario incluido en los pcs ha hecho mucho daño… Ella ya tenía sus resultados, hacía un par de semanas, los míos deberían haber estado también para ese mismo tiempo, pero nadie los buscaba allí, porque yo no tenía pendiente ese test tan caro.
‘vale, iré.’
Mi reencuentro con el médico se produjo en el marco del respeto absoluto, sin bromas y sin tonterías, con una leve tensión en la que yo me encontraba mejor, necesito comprobar que las cosas serias se tratan con la seriedad que requieren. Abrió una sobre donde estaba mi test, lo ojeó, me explicó mientras me enseñaba un folio: mira el test muestra tres columnas, en la primera aparecen las cosas a las que presentas intolerancia, cosas que debes dejar de comer un par de meses y luego reintroducir poco a poco a ver cómo te van, la segunda columna muestra cosas a las que presentas mucha intolerancia, de estas cosas debes olvidarte en la medida de lo posible, evítalas siempre que puedas, la tercera columna son las cosas a las que presentas problemas de una intolerancia máxima, debes olvidarte de ellas para siempre, sin más.
Miré el folio. En la primera columna había alimentos como las habichuelas verdes, la sandía!!, los bivalvos, las langostas!!, en la segunda columna cosas como la coca cola, la cebolla, y el aceite de oliva!! Y la tercera era realmente corta: trigo, centeno, cebada y avena.
El médico me miró: ‘tú eres celiaca, no?’
‘Celi..qué??’

Celiaquía:
Es la intolerancia total y permanente a proteínas contenidas en el gluten de los siguientes cereales: trigo, avena, cebada y centeno. Estas proteínas afectan directamente al intestino delgado.
La consecuencia de estas lesiones es la atrofia de las vellosidades del intestino delgado, debido a lo cual se establecen defectos en la absorción y utilización de nutrientes (proteínas, grasas, hidratos de carbono, sales minerales y vitaminas).
Es una condición genética, se nace con la predisposición a padecerla, pero no siempre se manifiesta clínicamente. Alrededor del 13 % de los familiares directos de un celíaco (padres, hermanos, hijos), también presenta la enfermedad. En el caso de gemelos, cuando uno de ellos es celíaco, en las tres cuartas partes de los casos también lo es el otro. Además de la base genética, se requiere la ingestión de los cereales responsables para que la enfermedad se manifieste por lo que no se da de manifiesto en el lactante exclusivo.
Se estima que en nuestro país, una de cada 200 personas es celíaca. La enfermedad es tres veces más frecuente en la mujer que en el hombre.
Me realicé las pruebas específicas, que constataron mi intolerancia al gluten y cuando ya supe lo que tenía se planteó la siguiente pregunta. Qué puedo comer?, puedo comer algunas cosas, otras no, sólo aquellas que tienen trigo, centeno, cebada y/o avena. Tampoco es tanto!!, pensé yo… pero de camino al super a comprar me quedé estimando que la harina se hacía de trigo, jo, el pan entonces?, y la pasta??, y las galletas?, y los rebozados?, y las salsas espesadas con harina? Y todas aquellas cosas aglutinadas con trigo, porque señores, esa tarde descubrí que vivimos en la cultura del trigo, que nos encontramos rodeados del cereal por antonomasia y que todo, todo se prepara en trigo. Por ejemplo, las bebidas alcohólicas!!, la cerveza!, muchos embutidos!, los aditivos de algunos frutos secos y que los alimentos reconocidos sin gluten son un poco más caros que los que no lo son, sólo un 300% más caros, y que los celíacos no tenemos alternativa. Y no es justo, en contraposición a eso, nos alimentamos mejor, comemos muchas verduras y frutas frescas, no cocinamos en aceite que haya frito cosas rebozadas antes, así que solemos pasar de los fritos, nuestros alimentos de pasta o dulces están muy controlados y cuentan con niveles de calidad altísimos. Un celíaco concienciado elegirá un alimento más sano por obligación en la mayoría de los casos. Se reconocen porque suelen portear su propio pan allí donde van y no beben cañas, si acaso un buen vino, que tampoco está mal.
Como resultado a un esfuerzo en mi selección de alimentos he ganado en calidad de vida, no he vuelto a tener esos dolores de estómago que pensaba que me llevaban a la tumba, y si los he tenido ha sido por excesos reconocidos y conocidos por mí. Las llagas en la boca han llevado el mismo camino, sayonara babies. Y he perdido peso, aproximadamente 30 kilos. Sí, me siento bien, sin trigo y ahora conociendo las respuestas, sabiendo qué era lo que ocurría, encontrando soluciones y ganando en sonrisas!, muchas, y al final gracias a un error, del infalible sistema de trazabilidad.
Hoy ha pasado un año, sin gluten, y este es un balance, en positivo. Por supuesto.


Un par de notas aclaratorias:
Los síntomas de los celíacos son muy diversos, a veces son monosintomáticos, otras son completamente asintomáticos, pero a la larga, si seguimos ingiriendo estos cereales acabamos con problemas gravísimos para la salud (de hecho cada día me convenzo más de que mi abuelita era celíaca sin diagnosticar, y posiblemente asintomática, o sus síntomas eran achacados a otras cosas), es importante acudir al médico y encontrar respuestas, la ansiedad y el estrés pueden ser, pero os aseguro que en mi caso no era posible, vivir siempre así??, si un médico no ha satisfecho tus dudas, dirígete a otro, conseguir saber qué ocurre es un paso ineludible para tratarlo como corresponde. Por último quiero dejar claro que los retos personales, las metas, si entran dentro de lo que se conoce como sentido común, son alcanzables, sólo tienes que enfrentarte a tus miedos, tu pereza y sobre todo probarte y ser capaz de no decaer, la recompensa supera con creces cada uno de los malos momentos que has podido tener en ese camino.
;P


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El mochuelo y el diablo

Iba el mochuelo volando torpemente por el bosque.
Digo torpemente porque para casi todo lo que tenía que ver con las cuestiones mecánico-físicas el mochuelo era torpe de solemnidad!!, (como todo buen mochuelo que se precie,) y allí estaba, el diablejo con el tridente en el suelo y la mirada en las musarañas, con un halo de tristeza en el fondo de esos ojos que siempre habían sido picarones, traviesos, con el rabo caído y las manos descansando sin ese nervio que las hacía rebeldes y ágiles. El mochuelo se posó en una rama, cerca de él, pero a la distancia prudencial; con un diablejo nunca se sabía, y además, como todo buen mochuelo, este era desconfiado y suspicaz:
-buenos días. -El diablo levantó la cabeza y enfiló al mochuelo - ¿Qué te pasa?
-Nada... -dejó caer las cejas tratando de mostrar una imagen dura y hostil- y a un pajarraco enano como tú... qué le importa?
-Pues para no pasarte nada tienes hasta el rojo desteñido, estás más hundido que el Titanic!, confiésalo, estás con el punto depre?
-Confesar?? depre?? un demonio del infierno ardiente??
-Puedes decir misa - el diablillo lo miró con muy mala cara, el mochuelo era torpe, lo he dicho, no? - pero sé que te pasa algo, otra cosa es que quieras contármelo.

El demonio hizo un ademán de levantarse, pero se giró en la piedra que había elegido de asiento, y frunció el labio, el mochuelo, se estiró las plumas, disimuló la espera y no se sorprendió cuando lo escuchó hablar:
-pues mira, sí,... debe ser la asquerosa primavera, me apaga!! -Una sonrisa de medio lado apareció tras la mirada amarilla del pájaro- No me siento con ganas de nada, todo me sale mal, tengo pensamientos positivos, quiero decir, que me apetece hacer el bien!, apagar la caldera, salir de la cueva y dejar escapar las almas!!, un desastre, además, el jefe me ha dado el ultimatum, o recupero mi ánimo de siempre o me pone en la calle, me entrega una túnica blanca y de dos coces me lanza al cielo!! y eso aún me deprime más, mucho más! te lo imaginas?, con el harpa esa dorada a juego con el pelo, de nube en nube... nada más de pensarlo se me eriza la crin!
El mochuelo estaba acicalándose las plumas, haciendo como que no prestaba atención, pero no era así, dando una sacudida se estiró y comenzó a hablar:
-te regalo una historia.
-Una historia?
-Sí, un cuento, una leyenda, una fábula, una parábola, un relat...
-SÍIII, ya sé lo que es una historia!!!! Vale, que pesadilla con plumas!
-Pues escucha – Y aclarándose la vocecilla comenzó:
Hubo una vez un rey que dijo a los sabios de la corte:
- Me estoy fabricando un precioso anillo. He conseguido uno de los mejores diamantes posibles. Quiero guardar oculto dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total, y que ayude a mis herederos, y a los herederos de mis herederos, para siempre. Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera que quepa debajo del diamante del anillo.

Todos quienes escucharon eran sabios, grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados, pero darle un mensaje de no más de dos o tres palabras que le pudieran ayudar en momentos de desesperación total…
Pensaron, buscaron en sus libros, pero no podían encontrar nada. El rey tenía un anciano sirviente que también había sido sirviente de su padre. La madre del rey murió pronto y este sirviente cuidó de él, por lo tanto, lo trataba como si fuera de la familia.
El rey sentía un inmenso respeto por el anciano, de modo que también lo consultó.
Y éste le dijo:
-No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje. – el rey lo miró pasmado.- Durante mi larga vida en palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una ocasión me encontré con un místico. Era invitado de tu padre y yo estuve a su servicio. Cuando se iba, como gesto de agradecimiento, me dio este mensaje; – el anciano lo escribió en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey.-Pero no lo leas – le dijo – mantenlo escondido en el anillo. Ábrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación.
Ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió el reino. Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida, y sus enemigos lo perseguían. Estaba solo y los perseguidores eran numerosos. Llegó a un lugar donde el camino se acababa, no había salida: enfrente había un precipicio y un profundo valle; caer por él sería el fin. Y no podía volver porque el enemigo le cerraba el camino. Ya podía escuchar el trotar de los caballos. No podía seguir hacia adelante y no había ningún otro camino…
De repente, se acordó del anillo. Lo abrió, sacó el papel y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso:
Simplemente decía: “ESTO TAMBIÉN PASARÁ”.
Mientras leía “ESTO TAMBIÉN PASARÁ” sintió que se cernía sobre él un gran silencio.
Los enemigos que le perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino, pero lo cierto es que poco a poco dejó de escuchar el trote de los caballos.
El rey se sentía profundamente agradecido al sirviente y al místico desconocido.
Aquellas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a ponerlo en el anillo, reunió a sus ejércitos y reconquistó el reino. Y el día que entraba de nuevo victorioso en la capital hubo una gran celebración con música, bailes…, y él se sentía muy orgulloso de sí mismo. El anciano estaba a su lado en el carro y le dijo:
- Este momento también es adecuado: vuelve a mirar el mensaje.
- ¿ Qué quieres decir? – preguntó el rey -. Ahora estoy victorioso, la gente celebra mi vuelta, no estoy desesperado, no me encuentro en una situación sin salida.

- Escucha, – dijo el anciano – este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas; también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando estás derrotado; también es para cuando te sientes victorioso. No es sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el primero.
El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: “ESTO TAMBIÉN PASARÁ”, y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba, pero el orgullo, el ego, habían desaparecido.
El rey pudo terminar de comprender el mensaje.
Se había iluminado.
Entonces el anciano le dijo:
- Recuerda que todo pasa. Ninguna cosa ni ninguna emoción son permanentes. Como el día y la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza. Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas.

El mochuelo miró al diablillo que se había girado para escuchar con atención la historia:
-Te la regalo, guárdala en el serrín ese bajo los cuernos, porque ahora tienes tu anillo.
El diablo lo miró con rabia, y con los labios apretados, agarró su tridente y se puso de pie:
-Qué tontería!!, menuda estupidez, no entiendo como piensas ayudarme así, además, no necesito nada, sólo he subido para llevarme carbón para las calderas y tentar a un par de almas, no me hagas perder más tiempo con estas tonterías!!
Y girando sobre sus talones le dio la espalda:
-Hum, ya veo que te vas recuperando… me parece que sí, que te ha valido. Que pases un buen día… oh, perdón que sea mejor un mal día!
Y riéndose elevó el vuelo, hizo un extraño giro y tuvo que esquivar un matorral con el que se arañó en la salida, poco espectacular, pero qué vamos a esperar de un mochuelo?
El diablejo miró al suelo y musitó inaudiblemente:
-Gracias pajarraco…
Y se le dibujó una sonrisa de perversión muy suya cuando inició su marcha.


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Yo he venido a hablar de mi libro

Parafraseando a Paco Umbral, en el 96, inicio esta entrada, pero no hablaré de un libro de papel, sino de mi cybook, ese en el que paso horas y horas y que considero un verdadero avance de la tecnología.

El libro electrónico es, actualmente, un elemento que va dando sus pequeños pasos hasta ocupar su sitio, el que le corresponde; muchos los consideran aún un cachibache (uno más) de geeks y frikis, pero nada más lejos de la realidad. Desde que conocí la existencia de esta tecnología me preocupé por tener algo así en mis manos, estudié y remiré sin parar en webs y portales, no era fácil, en España aún no se había empezado a comercializar y sólo salía en la tv cuando hablaban de esas extrañas cosas que 'estaban por llegar', finalmente tuve clara mi decisión, que valoraba tres cosas principalmente:
Tamaño de la pantalla
Autonomía de la batería.
Peso y diseño.
Mi meditada reflexión me llevó al Cybook Gen3 de Bookeen. Es un dispositivo realmente ligero, comodísimo, y de un manejo enormemente fácil. Permite la lectura en muchos tipos de formatos distintos, y sobre todo la durabilidad de la batería es sorprendente, unos diez días, leyendo un par de horas cada día. No sólo me compré el libro, sino una funda y el cargador, porque de fábrica venía muy pelado. Aquí comentaré que tuve un gravísimo accidente, en uno de tantos resfriados delirantes de fiebre me dormí en la cama con mi libro, al despertar me apoyé en el codo y escuché un crack!... era la pantalla de mi Cybook, con una rotura descomunal, resultado: inservible. Así que me compré otro con mucha rabia (no es nada barato). Y tuve mucho más cuidado!!
Me lancé a incluirle libros, en principio lo hacía en pdf, pero no es la mejor manera de leer, porque si haces zoom, (cosa que cada día necesito más supongo que por el excesivo número de horas delante de pantallas) no se realiza el ajuste de línea, y debes andar yendo hacia delante y atrás en una lectura, lo que hace que sea incomodísimo y mareante, me decepcionó, pero aún así seguí en el empeño, hasta que alguien me descubrió un formato de lectura que permitía ese aumento de fuente con el correspondiente ajuste de línea!!, (gracias Ana), eso es lo que yo quería!!, es el formato prc. Sí, además ese formato me era muy familiar, lo había usado muchísimo en palm, con mi primera pda (que por supuesto aun conservo), y sé cómo pasar de un doc, o un pdf a prc, con un software gratuito: Mobipocket creator. Con este programa podemos hacernos nuestros propios libros legibles en un soporte como Cybook, además cuenta también con un lector para aquellos que aún no hayan dado el paso a la lectura digital en un libro, o sea que es un lector para usar en un ordenador. Creo que las personas piensan que un libro electrónico es como una pantalla pequeñita de ordenador... humm, eso es un ipad!!, un libro digital no emite luz, nada de nada, es como un papel, es decir, si no hay luz, olvídate de leer, la pantalla no es táctil, y además es en blanco y negro, como la mayoría de los libros. Como mi biblioteca es bastante amplia he decidio dejar mis títulos aquí para su descarga libre y gratuita. Ya están transformados en prc, pero también se encuentran en pdf. Espero que disfrutéis de ellos como yo lo hago.


Algunos títulos para inicar la biblioteca se pueden encontrar en esta entrada que se irá actualizando periódicamente

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Biblioteca digital

Los títulos reúnen libros clásicos y actuales.


Dentro del enlace hay una carpeta comprimida con el archivo en pdf o doc y el prc, este es el que deberemos meter en nuestro Cybook para leer.

  • Noah Gordon: La bodega
  • Stieg Larsson: Millenium 1
  • Stieg Larsson: Millenium 2
  • Stieg Larsson: Millenium 3
  • Saint-Exupery: El Principito
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Rememberes: la azarosa vida de investigación de las anguilas, sus extrañezas, reflexiones sobre su origen y acontecimientos relativos a su manejo.

Anguila: Pez teleósteo, fisóstomo, sin aletas abdominales, de cuerpo largo, cilíndrico, y que llega a medir un metro. Su carne es comestible. Vive en los ríos, pero cuando sus órganos sexuales llegan a la plenitud de su desarrollo, desciende por los ríos y entra en el mar para efectuar su reproducción en determinado lugar del océano Atlántico (?¿?). Mi propia definición: cosa, que parece un pez y acaba siendo una culebra babosa, que debió ser dejada en la tierra por los marcianos como prueba irrefutable de su presencia.


Creo que corrían los finales de los noventa cuando me embarcaron (sin muchas vueltas), en el equipo de investigación de las anguilas, realmente mi papel era el de dedicarme a las labores no cualificadas de la investigación e ir aprendiendo: esto es, sin tanta finura: limpiar los tanques, lavar utensilios, estar pendiente de hornos y estufas, mezclar, agitar y ser responsable (y culpable) de todas las calamidades técnicas que ocurrieran, he descrito la vida de un investigador en ciernes. La investigación era sobre las anguilas, hábitos, alimentación, piensos, crianza en acuicultivos. La llegada de estos seres fue un acontecimiento memorable, se depositaron en su tanque, acondicionado para su estancia, todos nos aproximamos a ver aquellas culebras (porque eso eran, serpientes culebreras con cuerpo sin escamas), yo me quedé en un segundo plano, mientras profesores-investigadores del departamento, alumnos de mayor rango y el señor cátedro, se amontonaban alrededor del cristal, y yo, triste escobilla del baño, no podía ni verlas de cerca (claro que ya me cansaría de tenerlas muy próximas), fue en ese momento, cuando la eminencia departamental (o sea el catedrático) dijo apartándose del borde del tanque:
-Uff!!, son eléctricas?
Nos miramos todos, alguien le contestó:
-No Manolo, no, estas son de ahí, de Valencia, no son eléctricas.
Y volvimos a verlas, tan fantásticas ellas, recorriendo la superficie del agua como si patinaran… cuando el señor catedrático volvió a preguntar apartándose del tanque y frotándose la mano:
-Jooo!!... de verdad no son eléctricas?
De nuevo miradas de confusión, algunas para mí que nada tenía ni que decir, ni que hacer:
-No, Manolo, son normalitas, de estas de ahí de la albufera de Valencia, las eléctricas son sudamericanas, estas…
Y diciendo aquello se aproxima a Manolo, que se le cambia el semblante, se agarra a este profesor y ambos gritan en un milisegundo con el pelo de punta. Sí señores, el tanque estaba comunicado, un cable que alimentaba la luz y filtros emitía corriente por el borde metálico, en el que el catedrático apoyaba sus manitas y recibía unos voltios nada recomendables. Y ya empezamos a pensar que aquellos animalillos habían entrado con mal pie.

Pero la sospechas se confirmaron día a día. Nada más llegar al laboratorio, mi primera misión consistía en recoger las anguilas, haya donde se encontraran, siempre fuera del tanque de agua, cómo se salían?, lo desconozco, si en aquella época hubiera dispuesto de un sistema de videovigilancia lo habría usado con ellas, pero era todo un misterio, estaban siempre por los rincones, bajo las mesas, enrolladas a las patas de las sillas, llenas de pelusas, su papel de mopas era indiscutible, yo me ponía unos guantes de esos rosas de fregar, con los que no se resbalaban, porque nada más cogerlas se metían por las mangas (aunque estuvieran abrochadas) y pasaban al interior de tu ropa… interior. Las lavaba bajo el grifo, estaban rebozadas en polvo, papelillos, pelusas y las volvía a depositar en el tanque. Les regañaba, pero no parecía causarles impresión alguna. La primera dificultad se planteó en su medida, queríamos medir su longitud, para iniciar la investigación y partir de datos!!, pero cuando las cogías, como he explicado, se deslizaban rápidamente a esos sitios en los que no te apetece tener un ser vivo, aun menos baboso y frío. Nos solíamos retorcer más que ellas cuando éramos poseídos… no había manera de dejarlas en la mesa, estirar un metro y decir la medida. Entonces se nos ocurrió someterlas a todo tipo de cosas… y averiguamos cómo lograrlo, para eso creamos una pequeña cubeta alargada con dos electrodos en los extremos, al soltar la anguila en esta cubeta, conectábamos el interruptor, y mientras eran electrocutadas se mantenían como una vara, las medíamos, desconectábamos y de nuevo las regresábamos a su tanque, sencillo, no? Creo que no sufrían, o aparentemente no parecía que les afectara, ni eso, ni nada!!, para algunos que ahora mismo estén pensando en el mal que les causábamos a las anguilas, contaré que su sangre, roja, es un líquido viscoso, que si te cae en la piel te la levanta, no es como una gota de ácido, no, pero recuerda mucho a aquella película… ah, sí, Alien!, realizan una migración en profundidad que aún no se conoce al detalle, pasan del agua dulce a la salada, con el cambio metabólico que eso supone, como si no fuera con ellas, y su adaptación a estar fuera del agua te hace pensar que son realmente animales de otro planeta. Y lo son.
Una de las pruebas consistía en averiguar su resistencia al ayuno. Metimos cien anguilas, no sin trabajo, en un tanque sellado, antes de eso se pesaron, todas, en una balanza de estas de pescadería, en seis pesadas, para tener un error mínimo. Estuvieron en el tanque, sellado, sin alimentación alguna unos 80 días. Tras eso, las sacamos, con el mismo o más trabajo que las habíamos metido, las pesamos, pesaban más, respuesta lógica: se han comido unos ejemplares a otros. Mochuelo: cuéntalas.
Y allí estaba yo, una tras otra, y llegaba al final: 100.
No puede ser, pesamos de nuevo, pesan más, repite, y así se hacía, ahora con ayuda, porque no era posible, y allí estaba: 100!! Cómo era posible? Cómo??, quien había alimentado a las anguilas para joder los resultados?? Quien??.
Nadie respondió, en lugar de eso se escuchaban las risillas de aquellos bichos alienígenas.

Y llegó el día, el día del final de toooodos los experimentos, que habían sido muchos y muy diversos, desde radiación hasta ataques de bacterias y otras lindezas. Los animales de laboratorio suelen ser sacrificados al final de los experimentos, por varias razones, entre otras porque pueden ser focos peligrosos para otros seres vivos, porque pueden portar patógenos serios, y porque sus órganos suelen ser analizados como final de investigación y para eso hay que sacrificarlos, una anguila no te escupe el hígado por mucho que se lo pidas con dulzura.
Con peces, trabajo para el cuál teníamos más tablas y conocimientos, basta con poner anestésico líquido en el tanque y dejar que pasen a un profundo sueño, del que ya no despiertan. La muerte no es agradable para nadie, pero puestos a elegir, creo que esta es la manera menos traumática, los investigadores no disfrutamos con esto y nos preocupamos, aunque muchos no lo crean, de hacerlo lo mejor que podemos y de evitar cualquier sufrimiento.
Era una mañana de viernes, temprano, me puse la bata y deposité medio bote de anestésico en el tanque. Me fui a preparar los útiles de disección, bolsas, guantes… y lancé una mirada al tanque, las anguilas navegaban como locas con sus cabezas fueras, tipo monstruo de lago Ness, volví a su lado y empujaba las cabezas de las anguilas al interior del agua, salían mientras yo las empujaba y les rogaba que se metieran DENTRO del agua, su medio natural, o eso decían los libros. Eché más anestesia, seguí empujándolas, insistí mucho tiempo, hasta que noté como los vapores que el agua soltaba me mareaban… demasiada anestesia. Entonces había que pasar a métodos más contundentes, pero que nos dejaran los órganos intactos para su análisis, de descarta el uso de bazookas o incineración… Si alguna vez hemos tenido que sacrificar un pez, y no hemos contado con la anestesia, pues no lo dejamos boqueando sobre la mesa, eso es terrible y extremadamente cruel, lo normal es darle un golpe seco en el borde de la mesa y todo acaba deprisa. También así sacrifican los conejos muchas abuelas de pueblo. Pero cómo se atrapa una anguila en tu mano, la golpeas y no te dejas los nudillos cuando ella ya está metida en tu ombligo o zonas más sureñas?? Lo intentamos, muchas veces, muchísimas, no hubo ni una sola baja en sus filas, mientras nuestras manos estaban en peores condiciones. Las metimos en una bolsa sellada, varias horas. Regresamos, seguían tan campantes. Golpeamos la bolsa, sin resultados. A las dos de la tarde del viernes no habíamos conseguido sacrificar ni una sola, ni una!!, la compañera estaba con las lágrimas a flor de párpado, como tantas veces en esa investigación del demonio que nos iba a dejar una huella indeleble a todo el equipo. Entonces se le iluminó la cara, las metió en bolsas de nuevo, cosa que nos costó una hora, y las depositó en el congelador.
-El lunes será el gran día.
Y con una sonrisa nos fuimos de fin de semana, sin anguilas, o sea, un fin de semana feliz.

El lunes llegué con la mala cara normal de ‘lunesalasochodelamañanaquelemundoenteromedejenepaz’, bajé a los sótanos, o catacumbas de investigación de mi facultad, cogí mi bata, y mientras me abotonaba pensé que debía ir sacando las bolsas para que se fueran descongelando y así podríamos diseccionar en unas horas, porque eran piedras. Así lo hice, al mismo tiempo, decidí avanzar algo con temas de estadística y preparar la lista de materiales que necesitaríamos los próximos días para las técnicas que teníamos que hacer. Me fui a la cafetería, una coca cola, sí, como siempre, me acerqué por alguna clase y a las cuatro o cinco horas volví al laboratorio para empezar a diseccionar. La compañera investigadora estaba en la entrada, me dijo si lo había preparado todo, sí, claro.
Entramos y nos acercamos a las mesas, las bolsas, estaban allí, pero se movían. Se movían con sus serpientes babosas en su interior, con las asqeurosas hijas de puta de las anguilas, de fiesta, bailando al conga y haciéndonos cortes de manga: estaban allí.

Vivas.

Creo que me senté, con la mirada abatida al horizonte. La compañera estaba intentando respirar de nuevo, la impresión la tenía paralizadilla, no sé si alguna conseguimos articular algo con sentido, nos recuperamos. Recogimos las bolsas, volvieron al congelador, recuerdo que maldecíamos mientras las enterrábamos en las profundidades gélidas, yo sólo pensaba, o se mueren o nos matan.

Final: pues sí, se murieron, estuvieron diez días en congelador, murieron en algún momento, no se muy bien si pocos minutos antes de su salida del polo Norte, los resultados de aquella tesis eran para llorar, tan absolutamente increíbles que muchas más tesis tendrían que hacerse para conseguir saber algo en serio de estos animales, seres que son de Marte, o de Urano, pero de aquí, NO! de aquí NO!!


;P


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Cumple, cumple, cumpleeee!!

Volvió a llegar, y este año hay regalos increíbles.


Y un ejemplo de esto, es este video-regalo que me han hecho con todo el cariño, la alegría y la chispa de la imaginación, la ilusión y la gracia que sólo puede tener mi querida cuchipú.



Si alguien desea conocer la letra, es esta:

Quiero ser Eli,
quiero ser Eli,
eres tan vital que me aburro de mi, y ahora quiero ser tú
quiero ser Eli
oh, no!!
no hay nadie como tú
eres un amor, estrella que alumbra la vida
incondicional para mí
eres un amor, lo sé
no hay nadie como tú!!
y es que no se puede ser tan genial, encantadora como tú
un derroche total, tu eres pura bondad,
no hay nadie como tú
no hay nadie como tú

Atención a la caracterización rayada, a los calcetines, a ese pelo!!, no pensaba que pudiera reirme tanto!
Y luego está el montaje de video profesional, con esos fundidos y travellings, esos enfoques y aperturas de plano, directamente la espontaneidad absoluta y desternillante.
Ya no sé si lloro de alegría, de risa pura, o realmente de emoción, o esto es una mezcla de todo, quiero dejar claro que con detalles como este, cumplir años es mucho más llevadero!

Te quiero ya 36 marzos!... y los que te quedan...!!!!!!!!

Download:
FLVMP43GP

;P
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Los lugares de encuentro, que pertenecen a un tiempo, en el que había tiempo, para perder el tiempo.

    • Para seguir perdiendo el tiempo...

      • A la edad del diablo
      • A toupeira a toupeiro
      • Agujeros de Gusano
      • Alberto Montt. Dosis diarias
      • Atlantis 2050
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      • El Lazarillo de Tormes
      • La metamorfosis.
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