lunes, 20 de abril de 2009

Cosas que no debes hacer con poco tiempo

Soy una persona impulsiva, con los años me estoy serenando, lo noto, pero aún no soy, lo que se dice, un mar de aceite.


Tras un largo viaje, lo único que tienes en mente, es llegar a casa y repantingarte todo lo largo que el sofá ofrezca su horizontalidad, o simplemente entrar en el modo 'no disturb' sin más preocupación que la de no preocuparte.
Pero yo no soy un ser mortal al uso... no, en ese regreso al hogar, al sofá, al descanso, me paro y decido lavar el coche.
Toda la entomofauna del mundo y de otras galaxias paralelas se ha adherido al morro de mi coche. Decido, ante tamaño desastre, meter el coche en el tunel de lavado, son tres euros, nada más y nada menos. Busco las monedas y las meto, la tercera se resiste, pero finalmente entra. Es cuando pulso el botón y me aparto para contemplar el trabajo de los rodillos, los chorros, los cepillos, las bandas de pulido...
Pero descubro, con horror y sorpresa, que la abominable máquina lo único que hace es pasar sobre mi coche y expulsar AIRE!!, y no lo entiendo!!, leo el cartel donde indica los pagos y los servicios según la cantidad satisfecha: 1 euro es para secado, 3 euros limpieza, 4 euros limpieza y abrillantado, pero cómo es posible que a mí sólo me esté haciendo secado??, me voy a la máquina y suelto un puñetazo digno de mis momentos de mayor euforia, y hete aquí que el tercer euro cae de la ranura, con la gracilidad y la templanza de una pluma, con la tranquilidad y el detenimiento de un cuerpo ingrávido, con la calma de un ser hetéreo... Pues me está haciendo secado y encima se ha tragado el segundo euro, JO!..., dejo que la máquina detestable acabe el secado, el secado de nada, porque lo único que me está haciendo es que se me pegue más la mugre que llevo, rescato el euro y nada más terminar introduzco mi coche en un lugar de esos donde eres tú quien le da con la manguera a presión y de paso te das una ducha, porque el resto de la humanidad no sé cómo lo hace, pero yo me suelo mojar hasta las rodillas y en cuanto a extremidades superiores se refiere, no dejo de mojarme nunca hasta los codos, ah! y el pelo y las gafas también, que el euro que he echado tiene que aprovecharse... la próxima vez me traigo champú, gel, esponja y albornoz.
Como me detengo porque se me lía la manguera entre las piernas, y porque después se me atasca el cepillo en un punto medio que me impide la limpieza correcta, y después me vuelvo a liar la manguera en las piernas de nuevo, y luego me entretengo en frotar la entomofauna cadavérica, se me pasa el tiempo de lavado sin haber avanzado más allá de diez escasos centímetros en el morro del coche... otro euro, la torpeza, que sepáis, se paga. Tras otro euro más y sudar sin éxito para retirar la masacre de mosquitos pegados, doy por concluída la limpieza, más con la frase: 'que le den viento' que con aquella de: 'buen trabajo'.
Y decido pasar a aspirado.
Quien diseña las aspiradoras?? y lo que es más, quien decide el punto de enclave en el lavadero de dichas máquinas estúpidas??. Me aparco junto a una de ellas, descubro que estoy demasiado lejos, luego, vuelvo a desplazarme para aparcar más cerca, pero ops! me he pasado porque ahora estoy tan cerca de la maquina aspiradora, una especie de rectangulo amarillo con la manguera colgándole de la oreja, que no puedo abrir la puerta, con lo que difícilmente conseguiré introducir la manguera... pienso, quizá por la ventanilla, pero en un acto de observación veo que nadie introduce la manguera por dicho lugar, ante ese hecho de evidencia científica me limito a mover de nuevo el coche y situarlo para al menos, poder abrir la puerta mientras meto la aspiradora.
Aspiro el suelo del conductor, aspiro el salpicadero, me pongo de rodillas en el asiento y aspiro el asiento del copiloto, me tengo que tumbar para poder llegar lejos, al suelo del copiloto, la puerta del conductor se me cierra pillandome las piernas, a la altura de las pantorrillas. Me gustaría aspirar por detrás... pero estoy inmovilizada, no puedo desplazarme, me muevo como una lombriz, el tubo de la aspiradora se atasca y termina pegado a mi cara, originando un chupón en medio de la mejilla. Y es curioso porque la capacidad de aspiración en la moqueta del coche era mínima, pero sobre superficies como la cara humana parece que adquiere una fuerza incomensurable, tanta que parece que un amante salvaje me ha hecho una fresa perfecta en medio de la cara.
Tomo las riendas de la situación, sin duda, me desplazo fuera del coche con el aspirador pegado a la cara y el tubo liado en los tobillos, consigo coger la boa constrictor, que es el aspirador y abrir la puerta trasera, enchufo a la moqueta, desplazo en un movimiento rápido para chupar las migas y piedrecillas diminutas, el aspirador se detiene, se acabó el tiempo, os he dicho que la torpeza se paga?, me cuesta otro euro. Acabo el proceso de aspirado, con daños colaterales mínimos dentro de la dificultad de la operación. Cuelgo la manguera en su lugar y abro el maletero con la intención de ordenarlo. Y descubro las fundas de los asientos que me regaló hermanamusi. Decido ponerlas, primero me leo las instrucciones, pero no son de leer, son de ver, porque consisten en unos dibujos de asientos y telas, y ganchitos... muchos ganchitos de metal. Me las estudio como si fueran oposiciones, me pongo manos a la obra, localizo las piezas correspondientes, empiezo a meterlas, descubro que el asiento es en realidad el respaldo y que no tengo ni idea de si va en un sentido o en otro, pruebo con la estadística del cincuenta por ciento de error, me equivoco por supuesto, vuelvo a probar, me vuelvo a equivocar al descubrir donde tiene la apertura para el airbag, me cuesta la vida misma sacar el reposacabezas, descubro que me sobra una funda de reposacabezas, me la pongo a modo de gorrito para que me aparte el pelo y me sostenga las gafas, a lo mejor no sobraba y este era su cometido!, no entran bien las fundas, me pregunto si los chinos tendrán un modelo de cada uno de los coches, para probarle las dichosas fundas, ya que dicen ser universales, y si lo tienen, será de cartón? a escala inferior al mío??, seguro que sí, porque las fundas le van más que justas. Para la parte trasera retomo las instrucciones porque hay un sistema de cremalleras, complejo, MUY COMPLEJO. Me sobran ganchitos, me falta gomas, y las fundas me quedan cortas, me duelen los dedos de tirar de la tela por todas partes. Descubro una pieza que debo colocar bajo los reposa cabezas, me niego a volver a quitarlos, sin pieza, de hecho la arrojo al contenedor, junto con dos fragmentos de tela con cremallera, el gorrito funda y miles de ganchitos, en la meditación trascendental: 'ojos que no ven, corazón que no siente' y me tengo que tumbar en el asiento trasero para reponerme del esfuerzo, estoy sudando, en el límite de mis fuerzas y empiezo a pensar en mi sofá. Y también pienso en que llevo hora y media en este 'fregao', como quien no quiere la cosa, y que sólo a mí se me puede ocurrir hacer esto y echar aquí media tarde, claro que no pensaba yo que esto iba a durar tanto!, mejor me voy ya, que ya está bien, y que las fundas se queden como quieran, que los chinos no tienen ni idea y que les tengo que mandar un correo informándoles de dichas desgracias y me imagino a un chino practicando el noble arte de la papirofléxia o del origami, original de china, de qué lugar podría ser sino, con todas las cartas de protesta de los clientes de fundas universales para coches, haciendo figuras maravillosas y plegaditas en orden preciso y acertado.
Me arrastro, como una babosa, repto hasta el maletero, lo cierro, percibo algo húmedo en la nuca, de nuevo, humm, miro al cielo, y una gota gorda y sucia impacta en mis gafas, barro puro. Y cae a plomo como una burla desde el cielo. Y sólo pienso: Pues mira tú que tiempo y que dinero más bien aprovechado, oye.

;P

6 cosas dichas:

Anónimo dijo...
20 de abril de 2009, 14:04

Bien Mochuelín, gracias por el post.
Quiero decirte que me tienes enganchado a tu blog. (Mi mono y yo te hemos echado de menos estos días). Sigue escribiendo, me hace feliz leerte.

Anónimo dijo...
20 de abril de 2009, 14:10

jajajaj ¡qué mala suerte!
¿estabas con Bel?
no?! pues Bel debería comentar este post.

ALGA
20 de abril de 2009, 14:22

Bueno, según Sir Manolo García, "nunca el tiempo es perdido". aunque en este caso...es perdido perdidísimo! jajajja
Tómatelo así: hace honor a tu Blog.
Por lo menos, ha servido de inspiración y a nosotros, tus seguidores, nos ha hecho reir.
¡¡¡Sigue escribiendo!!!

JuanRa Diablo
22 de abril de 2009, 22:26

MochuELIn, mira, sólo tienes que firmar aquí y ya entras a formar parte de los mansos de la Peña del Mar de Aceite. Nosotros no cogemos esas pesadumbres.
Lo que cuentas sólo se hace en una tarde de muuucho aburrimiento (me refiero a limpiar el coche por fuera) en otra tarde de relax el aspirado y en otra casual el fundamentalismo (o como se llame a poner fundas)
Eso sí, sólo si te apetece, si no tampoco, ¿eh?

Me he reído mogollón, lo cuentas genial y lo más cierto de todo es lo de esa boa que chupa las alfombrillas un tanto light pero si le acercas la mano te pega un chupetón que te pega el susto del siglo. Jajajaja. Síiiii.

Saludos!

toupeiro
5 de mayo de 2009, 12:45

Con lo bien que se está en el sofa. Tu no sabes que la mugre es buena, que protege la pintura del sol y los agentes externos.
Yo también soy muy habilidoso.

Anónimo dijo...
9 de octubre de 2009, 19:48

mucho mas simple,pago para que me lo hagan bien y disfruto de mi poco tiempo libre.con 50 euros mes tengo el coche siempre limpio

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