lunes, 18 de enero de 2010

Rememberes: Licencia para matar II

Con la teoría aprobada volví yo a casa una fría mañana de diciembre de hace ya demasiado tiempo. Y me explicaron que podría empezar a hacer las clases prácticas al día siguiente. Dado que en ese momento no tenía ninguna ocupación laboral ni seria, ni en broma, acepté la propuesta y dije que sí, que me incorporaría a la siguiente clase.


El protocolo a seguir era este: yo me desplazaba a patita desde mi casa hasta el bar del pueblo, un coche de la autoescuela nos recogía y nos llevaba a otro pueblo que dista unos sesenta kilómetros y allí hacíamos las prácticas… por qué allí?, pues porque allí es donde nos examinarían, tratándose de un municipio más importante, en él se realizaban y se realizan, las gestiones más importantes, hospitales, carneses, haciendas y cosas de esas, papeleo que lo llaman. Yo de paso, conocía un pueblo más, que para todos mis compañeros de volante era muy popular y para mí era absolutamente nuevo. Pero eso lo supo mi profesora cuando nos dijo, pues los exámenes empiezan en 'Las Vegas' y ya por donde le parezca al examinador. Y yo puse cara de berenjena preguntándome: hasta Nevada (USA) hay que ir?... y ella me dijo: no eres de aquí, no?, no.
Mis compañeras de conducción eran tres señoras con una edad proporcional a su peso, es decir, mayores y gorditas. La velocidad punta alcanzada con la más atrevida fue de 70 km a la hora. La velocidad media de crucero iba sobre los 50 km por hora. Entonces llegó mi turno. Sabes conducir?, pero qué pregunta es esa!!, no, por eso estoy aquí, mi profesora, me miro como diciendo aquí se impone una colleja: no, lo que quiero decir es si has conducido alguna vez, si sabes meter las marchas, que son esos pedales, cómo funciona básicamente un coche. Ah! Eso… no, no, nada de nada, yo ni siquiera sabía que había más de un pedal ahí abajo. Vale, mejor, sin vicios y a cero.
Me explicó, todo, cada una de las cosas extrañas y casi mágicas que el coche guardaba en esas entrañas interiores y me detalló el sorprendente movimiento de esa palanca, la de la caja de cambios. Y ahora arranca y vamos, sigue los pasos que te he explicado. El primer arranque fue nulo, tuvo lugar el típico salto de caballo desbocado del motor al intentar soltar demasiado deprisa el embrague, calado que lo llaman finamente. El segundo intento tampoco fue muy bueno, pero a la tercera, como mandan los cánones aquello, que creo que era un Renault Clio, se puso en marcha, las señoras mayores aplaudieron, SIII!! Qué sensación, qué hormigueo en todas partes, esto lo llevo yo!! Dios mío, saltemos por las ventanillas!!.
Circulé por una vía de servicio, me indicó mi querida profesora que metiera la segunda marcha, y tercera y acelerara y de repente estaba en eso que se llama autovía y cuarta y quinta!!! Y yo sólo pensaba que hasta ahí podría llegar, porque no recordaba la forma inversa de las marchas y que en cualquier momento tendría que decirlo, pero fue mi profesora la que habló: 'A esta no le va a dar miedo correr', cuánta razón en esas palabras sabias tenía ella y sin saberlo.
Me cambiaron de compas de conducción porque mi horario fue modificado y mis nuevos compas eran dos chicos de mi edad, que ya llevaban un montón de clases más que yo, pero que parecía pacientes conmigo. De todos modos yo iba avanzando con mis clases y las frases de mi profesora pasaron a otras, como: 'levanta el pie del acelerador que se te ha dormido', o 'nos hemos dejado 10 euros de goma en ese aceleroncillo que has dado' y luego estaba la prueba de fuego en la que caí varias veces, iba conduciendo y con una carpeta muy hábil me tapaba el espejo interior y me preguntaba: 'de qué color es el coche de atrás', 'blanco' contestaba yo, con la probabilidad de mi parte, porque siempre eran blancos, pero no, si había coche era rojo, o negro. 'tienes que mirar los espejos', 'si los he mirado', rayos catódicos de los ojos de mi profesora… sonrisa apaciguadora por mi parte.
Conducir consistía en adquirir movimientos reflejos, con manos, pies y vista, era combinar la destreza y habilidad con la agudeza de los sentidos. Era controlar luces, sonidos, giros, presiones, velocidad, precisión y minuciosidad… y además los espejos!!.
Pero tras siete clases dije que me quería examinar, mi profesora me obligó a dar una clase más, lo hice, pero decidí que ya era inexorable, que quería tener mi carnét de conducir, mi licencia para dirigir vehículos a motor.
Bien, pues la semana que viene, el jueves. Aun falta una semana para eso!!. Pues tendrás que ser paciente, puedes dar clases mientras. No, no, esperaré.
Cuando regresé a mi casa, en la puerta aparcado, esperando el momento , ese gran momento, estaba Forfi.


;P

6 cosas dichas:

toupeiro
18 de enero de 2010, 18:34

Cuidadin, cuidadin, procuraré no atropellarte con mi bicicleta.

Un abrazo.

X
18 de enero de 2010, 22:51

¿Forfi está? xD

JuanRa Diablo
23 de enero de 2010, 18:34

Así que cuando Mochuelin supo el abc de la conducción lo vio chupao, ¿no? y no le da miedo correr... No, no, yo no pertenezco a tu club de fitipaldis, yo soy de los sosegados.
Quedo a la espera de saber qué papel juega el tal Forfi en la historia...

Un abrazo

ALGA
26 de enero de 2010, 7:25

estamos en ascuas!
dinos algo más de Forfi, Por-fi!

JuanRa Diablo
10 de febrero de 2010, 17:23

Si tardas mucho más en continuar, el que se va a sacar la licencia voy a ser yo.
Y volveré armado!!

mochuELIn
13 de febrero de 2010, 23:15

toupeiro: Cierto, mejor mantente alejado de los mochuelos volanteros... jajaja, somos muy peligrosos!!

X: tan agudísimo como siempre.

JuanRa: respondo a ambos comentarios, soy muy de correr, mucho, no puedo evitarlo!!, bueno, con los radares ya me voy calmando bastante. Con respecto a la regañina final, es que no he podído ni respirar estas semanas.

Alga: mi alga en el mar de la calma, sal de las ascuas ya!! es una orden! bs hermana

Publicar un comentario

 
¿Te ha gustado mochuelin.com?