miércoles, 10 de marzo de 2010

Cuando es que no

A veces tengo la sensación que por mucho que me empeñe e insista en hacer algo, ese día, a esa hora o en ese momento, es que no. Y hoy he tenido uno de esos días en los que he vivido esta negación de las cosas, este querer pero no poder, la insistencia equivocada, porque una fuerza invisible se va encargando de que no lo logres.
No puedo definir muy bien cuál es exactamente mi trabajo, porque es demasiado diverso, yo lo suelo resumir en una especie de: aquí tienes que valer para el roto, el descosido y lo que te echen. Entre otras cosas, me encargo de ciertos aspectos informáticos de la empresa. Uno de ellos es el servidor, su mantenimiento e instalaciones variadas.
Hace unos días que se impone la necesidad (ya es perentoria) de instalar la aplicación con la que trabajamos, en su segunda versión, de las 51 sucursales que mi empresa engloba, sólo quedamos cuatro que aún no han acometido dicho cambio, y cuando esta mañana, la compañera me ha hecho partícipe de esta noticia, he captado el mensaje: De hoy no pasa que haga la instalación.
Durante toda la mañana he tenido rondándome por la cabeza, como acribillándome sin cesar en alguna neurona que aún quede, el repiqueteo de: actualiza la aplicación, actualiza la aplicación.
Los pasos eran sencillos y clarísimos, descarga los componentes del servidor y clientes, descarga el net frame, lee las indicaciones de instalación y haz una copia impresa del manual para estudiarlo y tenerlo para futuras consultas, instala en servidor, instala en clientes, pasa a otra cosa, ‘barimbosa’. Por si alguien tiene alguna duda, mi cabeza funciona así, como con una serie de tareas listadas, una detrás de otra, que a veces se atropellan, porque algo nuevo se interpone y a culazos se quiere meter en la lista. Y eso es lo que ha sucedido cuando me han dicho, hacen falta las fotos que te pedimos ayer… ‘ayyy, las fotos… disco duro externo… en casa… ay!... humm, puedo sacarlas del equipo de la primera planta!' Y nueva entrada en la lista. En esas me encontraba cuando he tenido varias llamadas telefónicas, cosas ineludibles, nuevas entradas, estas con el culo bien gordo, en la lista, mientras atendía las llamadas, hacía otras llamadas, apuntaba en un post-it lo que no me podía olvidar porque era importantísimo e intentaba leer los correos electrónicos, os animo a que probéis a seguir una conversación de teléfono y mientras leer los correos, he de decir que por mucho cerebro que tengas o pienses que la naturaleza te ha dotado, no, no se puede.
En una de las llamadas, me he puesto a descargar los archivos, 3 horas 45 minutos de descarga??... pues sí… y no te quejes que si dices algo, el gestor de descarga se entera y no disminuye… aumenta!!, entonces es mejor no mirarlo siquiera.
He decidido salir a desayunar algo, pero no es fácil para mí, así que en su defecto me he ido al supermercado a comprar un yogur y unas patatas fritas, combinación que suele o matarme o llenarme de energía. Y en el super me he encontrado con una persona que llevaba sin ver bastante tiempo, y que la última vez fue más un desencuentro que un encuentro, pero trato de ser un ente social que se pueda catalogar dentro de los animales mamíferos educados y racionales y he dicho un hola, qué tal, oye y se lo ha tomado en serio, porque me ha contado su vida, o al menos los hechos que han acontecido en su quehacer diario en los últimos decenios de su existencia de su quehacer, manera, comportamiento, conducta, subsistencia y actividad reciente del último siglo. Confieso, he estado con la cabeza en otra parte, no sé ni porqué, con lo interesante que debía ser todo aquello que me decía.
Salir a escape comiendo patatas fritas en el coche y bebiendo yogur no es algo que consiga hacer de un individuo un ser respetable en un conjunto de personas de un lugar, también llamado pueblo. Pero no había más alternativa.
Al menos, cuando me he quedado mirando la pantalla, he visto que el gestor de descargas estaba terminando, me he decidido a imprimir tanto el manual de gestión como las instrucciones de instalación. En las propiedades de impresión no aparece lo de doble cara, sí, ya sé, cómo no va a aparecer mochuelo?? Si eso ha estado ahí toda la vida,!! sí, sí, claro, sí, pero en Windows, yo es que soy el bicho raro que tiene otras cosas, como OSx.. pero no decaigas, en el menú, eterno e incomprensible, de la impresora, hay un botón donde dice: impresión manual a doble cara, pues marcado.
La primera hoja impresa ha sido la número 3, la última la 49. Y un vibrante mensaje en la impresora. Inserte el papel en la pila de salida y pulse enter. Y qué es la pila de salida?? :(
La impresora tiene una única pila de salida, tres de entrada, pero yo las llamaba bandejas, ahora son pilas, o baterías., serán alcalinas o normales?... Coloco en cada una de las bandejas de entrada, pulso enter, no hay vida después del enter, coloco en la bandeja de salida, enter, sigue sin haber señal, coloco en las bandejas de entrada de nuevo, digo en voz alta: maldita pila de entrada!, pulso enter, el botón ok y el botón reanudar, el masaje cardiaco parece haber hecho efecto, comienza una aspiración de folios sin parangón. No, no… los he colocado al revés!, pero por qué??,  porque a mí!!?? asqueroso Murphie, te odio; tengo que hacer una detención de la impresión y quedarme con cara de pasa mirando el resultado final, tengo un documento de hojas impares con una impresión solapada en los primeros o últimos folios. Desastre.
No se puede seguir perdiendo tiempo con esta cosa, hay que avanzar, nada de imrpesiones, esas cosas las dejaremos para cuando haya acabado la instalación y tenga tiempo.. qué era eso? tiem.. qué??, coger el lápiz de memoria y meterme en el zulo donde vive el servidor, mi querido y ruidoso servidor. Porque en escritorio remoto no puedo instalar, que si no me iba a meter yo en la cueva, ja y ja… los señores de Microsoft inventaron el escritorio remoto para que personas como yo no tengamos que meternos en zulos oscuros, helados y sin más compañía que los cables, donde habitan los servidores y sus amigos secretos que les acompañan y hacen más ruido aún, ya sabéis, los electroduentes.
Entro en la morada del servidor.
Inicio la sesión en el servidor, copio el contenido de la carpeta para disponer de todos los archivos, comienzo a instalar, primer mensaje: El archivo de instalación está corrupto.
Uff, vuelta a descargarlo, tres minutos de espera, me los dedico a intentar calentarme las manos, porque los dedos han decidido iniciar una vida de independencia, dado el frío a los que los someto sin piedad alguna.
Una vez descargado se inicia la instalación, me estudio el manual de instalación para comprobar si estoy siguiendo los pasos correctamente, el manual indica una instalación previa al programa, ese programa previo no existe en la web de descarga, releo el manual, remiro en la web, miro el manual… decido que el manual lo ha escrito alguien mientras atendía una llamada de teléfono y leía un mail, considero que lo estoy haciendo bien. Instalación del servidor MySQL, errores diversos en la creación de la base de datos, el antivirus pita más que una feria, no me gusta nada el cariz que está tomando el asunto. Al finalizar hay que dar permisos especiales a un usuario, el comando es largo, así que lo escribo en el bloc de notas y lo copio para ejecutarlo en cuanto finalice la instalación, esta acaba y me indica que el servidor se va a reiniciar, intento negarme, es mi servidor y yo decido cuándo y cómo se reinicia, que si quieres arroz catalina que te tomes dos tazas llenas. Tras el reinicio que lo he pasado maldiciendo en arameo, cosas que pasan cuando el cuerpo está poseído por los malos espíritus, compruebo que ni acceso directo, ni bases de datos, ni motor sql, ni rastro de la nueva aplicación.
Se impone llamar al servicio de atención al usuario.
Voy a mi despacho, efectúo la llamada, al otro lado de la línea la chica alucina con la película, ponte delante del servidor y haz lo siguiente, espera, te llamo desde donde está (el zulo), pero allí no tengo teléfono, por lo que hábilmente me apodero del móvil de la oficina para hacer la llamada, 900tal y pascual, comunica, ein?!, segundo intento, misma respuesta, mire, se le acaba el tiempo, por favor señor Sobera, una nueva oportunidad, regreso al despacho, nueva llamada, ah, claro, desde un móvil no puedes, de acuerdo, cogeré mi teléfono del despacho y lo conectaré en el terminal que hay en el zulo, desenchufo mi teléfono, el cable está pillado con la pata de la mesa, me doblo como un cuatro luchando denodadamente para sacarlo, imposible, despacho desocupado frente al mío, observo, el cable del teléfono se mete en un tubo decorativo por la pared, descartado este plan. Subo a la primera planta, abro un despacho, luego otro, cojo un teléfono, vaya, no tiene cable!!, vuelvo al zulo, de camino me para un compañero, eh, no tenemos teléfono, es que has apagado la sai?, estoy instalando la aplicación, pero puede ser por el servidor?, de qué me hablas??, nada, necesito tu cable del teléfono, mejor coge todo el teléfono, el cable te llega hasta el servidor, no, no, sólo el cable, desconecto cable, conecto cable, me dirijo al servidor, un leve pitido en el teléfono, y el silencio, a ver, es porque no hay línea o porque este guarriteléfono no funciona??, vuelta al compañero, tenías razón, déjame tu teléfono, me habla de algo, pero me fijo y veo que habla como dirigiéndose a su barbilla, debe ser un móvil y sale del despacho. Conecto, me voy al servidor, llamo al servicio de asistencia, si?, hay alguien ahí?, sí, sí, dime, estás en el servidor?, sí, lo estoypero verás, si lo prefieres lo vemos mañana, son las tres y cinco. Cla…claro, claro, mañana a primera hora. De acuerdo.
Al asomar la cabeza fuera del zulo he visto que realmente debías ser la hora de irse, allí no quedaban ni las arañas, y al salir me he ido con el convencimiento de que hay días en los que alguien ha programado que no se hace algo y por mucho que te empeñes, NO SE HACE. Y he pataleado mientras buscaba la llave para cerrar.


;P


3 cosas dichas:

X
11 de marzo de 2010, 7:44

Joder, tanto estrés y para nada... xD

JuanRa Diablo
16 de marzo de 2010, 16:10

Jooopeeee. Mira, la próxima vez te sientas en una silla, pones lo pies en la mesa, te abres esa bolsa de patatas que o te mata o te da energía y dices en alto (pa que te oigan los jodíos electroduendes) "Ehh, quietos paraos todos. Y cuando me coma esto empezaré tran-qui-la-mente a poner en marcha las cosas"

Si me he estresado imaginándote... :p

ALGA
19 de marzo de 2010, 11:19

jajajaj es cierto, hay personas que se toman muy serio un momento reencuentro:
"hola, qué tal".
"Bien, qué de tiempo sin vernos, uf hay tantas cosas que no te he contado,... (Ese monólogo casi comienza así: nací en un caluroso día de verano y desde entonces hasta hoy.........)
jjajaja entérese: <> ¡es un saludo de cortesía!
Me recuerdan a Sabina cantando "Como te digo una co, de tigo la o"

Total, que le hagas caso al Diablejo y te lo tomes tran-qui-la-mente.

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