sábado, 12 de marzo de 2011

Cuando el mochuelo fue nombrado ave del año a mí se me pusieron los ojos amarillos

Hace un par de semanas la noticia saltó a los medios, SEO Birdlife elegía al mochuelo como ave del año, y yo me alegraba tanto que mis ojos se tornaban amarillos, como los mochuelos, pero las razones de este cambio tienen su origen en dos motivos fundamentales.

Un primer motivo es mi pasión y cariño por los mochuelos, se trata de aves pacíficas, rurales, están encuadradas dentro de las aves nocturnas pero son las únicas de este grupo que realizan una vida diurna activa, aunque las noches también les encantan. Los mochuelos y yo hemos estado conectados desde siempre, he pasado horas viendo a mis pequeños amigos en los tejados de los cortijos, observando su pose sobre una pata, viendo su mirada entornada perderse en la llanura de la estepa, lanzarse en un vuelo silencioso para atrapar una opípara cena, consistente en un saltamontes.


He escuchado sus voces, les he contestado, y me han fascinado, por su energía, capacidad para adaptarse, fidelidad, mansedumbre y astucia. Son simplemente mis aves preferidas, que en su humildad y pequeñez me han dado muchos momentos de paz y armonía en la naturaleza.
Por eso me alegré tanto de su elección como ave del año, porque podremos conseguir que se haga más visible su paulatina desaparición, su masiva muerte en las carreteras, el deterioro de sus hábitats, el uso brutal de plaguicidas que acaban envenenándolos y otorgándoles la más dolorosa e injusta de las muertes.


Y entonces mi ojos empezaron a ponerse amarillos.






El segundo motivo se debe a que el día 24 de febrero, (dos días tras la elección del mochuelo!), comencé a tener dolores en el cuadrante superior derecho de mi cuerpo, dolores que fueron cada vez intensificándose, vomitar sin parar y tener la sensación de que me estaba muriendo podrían resumir las sensaciones que me acompañaron.
A pesar de todo imaginé que esa molestia se debía a mi velocidad comiendo o que algo (indeterminado?¿) me había sentado mal, el viernes 25 fui a trabajar con un sabor de boca como a rata muerta, pero lo peor era que el dolor de estómago persistía, no bebí ni siquiera agua para que las nauseas no avanzaran más, al llegar a casa decidí tomar sólo un poco de caldo, sin más y medio quesito. La vomitera fue terrible y así estuve hasta las 23h que decidí meterme en la cama con la esperanza de que ese dolor y nauseas desaparecieran. Pero la noche del viernes al sábado desperté por el dolor.


Jamás he tenido una sensación más horrorosa.


Despertar de dolor es algo que te deja asolado, inunda tu cuerpo como una especie de calambre interior que ciega la mente, una contracción que manda al cerebro la orden de hacer que cambies de postura, que respires con menos fuerza, que hagas algo!! que no es posible soportar eso mucho tiempo. Aguanté desde las 4h a las 6,15h, cuando ya di la voz de alarma y Ángel, el ángel que comparte mi tiempo, me llevó al centro de salud.
El diagnóstico fue que había comido algo que me iba mal, que tomara un Omeprazol y una manzanilla y en poco se me pasaría. Regresé a casa donde, tras tomarme lo indicado, me guarecí en posición fetal, en un rincón de mi sillón. No podía moverme, no podía pensar, no podía respirar, no podía estar en nada, ser nada, sólo ese dolor... y con los primeros movimientos llegaron las nauseas y vómitos de nuevos... y así transcurrió el día hasta las 21h donde ya el dolor y el malestar era tal que tengo un recuerdo nebuloso doblándome sobre la cama y llorando de verdadero dolor, llorando desconsoladamente porque esa sensación tan sorda, concreta, profunda y fuerte, desapareciera para siempre.
Pero no se iba, cada vez era más intensa, de nuevo me llevó Ángel al centro de salud, donde la doctora decidió que debería ir al hospital y tras analizar mi sangre ver si lo que tenía era una intoxicación celiaca. Me hicieron también un electro por descartar, ya que tenía como pequeñas convulsiones y temblores.


En el hospital me sacaron sangre, radiografía de tórax y abdomen, y al poco, tras ver los indicadores hepáticos altos, procedieron a hacerme una ecografía, donde se podía ver que mi vesícula biliar alojaba una multitud de cálculos, y que lo más probable, era que estuviera siendo víctima de un cólico biliar.


En mis venas entró la droga calmante, analgésicos a chorro que me permitieron estirarme, volver a conocerme en una posición no contraída, drogas que me quitaron los espasmos, como la buscapina, drogas, fantásticas sustancias, elementos que me dejaron dormir mientras una voz lejana me explicaba que estaría en la sala de observación y que al día siguiente ya veríamos si me iba a casa.


Cuando abrí los ojos no percibí la luz de la ventana entrando en mi habitación, sólo escuché sonidos de personas que parecían enfermos y percibí un sabor amargo en la boca y mucha sed, pero me llegó el recuerdo de los vómitos y resistí ese sentimiento como pude, entonces fue más consciente del sabor amargo de mi boca y de que un dolor se había instalado en el interior de mi codo derecho. Era una vía. Vino un chico que dijo que me tenía que sacar sangre, que no había otro remedio. Tardó un rato, las venas me las había dejado en casa... no, no tengo, soy así de fábrica, pediré la hoja de reclamaciones porque es una jodienda esto de no tener donde pinchar!.


Al rato, cuando la tranquilidad de las drogas me volvía a acariciar, escuché:
-las camas dos, cuatro y siete suben a planta.
Levanté la cabeza, mi cama, mi cama es la cuatro!!... cómo va a ser esto??


Y mientras mi camilla se desplazaba por los pasillos del hospital y yo veía las luces del techo desplazarse una tras otra me quedé pensando que eso no me estaba sucediendo a mí.

;P

3 cosas dichas:

ALGA
12 de marzo de 2011, 18:52

todo va a ir muy bien

JuanRa Diablo
12 de marzo de 2011, 23:17

Tremendo! Lo que puede llegar a incomodarnos nuestro propio cuerpo cuando dice "hasta aquí hemos llegado"
Pero tranquila, que esto es mucho ruido y pocas nueces. ¡Llamenos a los Pica-piedras! XD

Como tengo la cabeza muy gorda te voy a tener volando en círculos dentro hasta que concluyas esta historia con un final feliz.

Muchos muchos besos analgésicos, mochuELIn

Ana dijo...
13 de marzo de 2011, 1:05

Cada día escribes mejor..Lo triste es que esta entrada no es ficción. Estamos contigo, un beso.

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