domingo, 13 de marzo de 2011

Cuando el mochuelo fue nombrado ave del año a mí se me pusieron los ojos amarillos 2

El sabor de la bilis es muy amargo, pero hay muchas más cosas amargas en la estancia hospitalaria.

Mi primera experiencia en un hospital está rayana entre lo triste y lo demencial. Las sensaciones aquí se magnifican, todo es siempre una impresión, un impacto o una vivencia que se queda grabada a fuego en un espacio de la memoria que vuelve a la realidad como las olas que lamen la orilla del mar.
He conocido a muchas y nuevas personas, compañeras de habitación, de noches de insomnio y de dolor, así como de conversaciones prendidas sobre la esperanza de abandonar pronto este lugar.
He vivido en el alma la transmisión de noticias realmente fatales, con una falta absoluta de tacto y una frialdad que helaba el aliento, así como las lágrimas desde el corazón, por el anuncio del final y además con el convencimiento absoluto de saber que el camino que resta será empinado y difícil.
Y a lucha encarnizada y dura.
He visto la despedida, he notado el hálito negro de la muerte, he observado el frío destello del adiós.
Y he visto el dolor expresarse sin límites envuelto en el miedo y la desesperanza.


Hoy se cumple el día 15 de mi estancia aquí, mi problema se llama colelitiasis, con obstrucción del conducto por impacto de un cálculo o dos o tres... según la primera prueba diagnóstica, la resonancia.
Recordaré siempre la experiencia de la resonancia magnética como una centrifugadora donde me introdujeron y noté que junto con mis pies congelados, mi corazón se disparaba en una taquicardia desaforada. Luego todo pasó, cuando mi mente consiguió trasladarse a espacios y momentos maravillosos: mis recuerdos, mis tesoros personales y únicos, que no se pueden tocar, pero que existen y me acarician como bálsamos cálidos. Por eso la mente es importante y sobre todo el alimento del que se ha nutrido. Ese alimento eran las risas con mis amigos, el sol en la cara, filtrado a través de los árboles con olor a resina, a madera, es el cariño de un regalo inesperado, el rasgueo de una guitarra que toca para mí, el brindis en una terraza de mi ciudad, de mi pueblo, el olor al pan recien hecho, el arrullo de una mano cálida que me susurra con ternura que me quiere, son los sms, el FB, los correos, los encuentros en estos pasillos, las llamadas, son las sobremesas sin tiempo, las palabras de ánimo, los deseos de tantos... Es un néctar único del que tengo reservas sobradas y son todas vuestras.


Puede que se me note un aire tristón, pero lo achacaremos a la ingesta masiva de fármacos, estoy pensando que me estoy tomando más pastillas, jarabes, sobres... que en toda mi vida hasta ahora... Y comer es un ejercicio de verdadero esfuerzo para mí, de hecho pensar que mañana tendré que permanecer sin comer no me preocupa para nada, lo que no me gusta es no poder beber agua, espero que al menos pueda hacerlo las primeras horas...


He pasado una noche inquieta, tenía dolor y la habitación compartida no ayuda para nada en la conciliación del descanso. Finalmente un sueño profundo me ha llegado, como una manta pesada que no me dejaba casi respirar,  ha sido reparador. Ahora sigo saboreando la bilis, está en mi saliva, en mi sangre... y sigue siendo amarga, pero la he tamizado con la esperanza de mi pronta salida y eso la hace menos agraz.

;P

2 cosas dichas:

JuanRa Diablo
13 de marzo de 2011, 20:57

Oye, mochuelo, cuando salgas de esto, reparada, descansada, aliviada y dejando estos malos tragos como nebulosas en el recuerdo, tienes que volver a escribir con más frecuencia pues he quedado maravillado con todo el texto.

Hoy he estado en un Mercado medieval en Villena y me he acordado de ti cuando he visto expuestas un montón de aves rapaces de grande, mediano y pequeño tamaño. Yo diría que estabas allí, camufladas entre ellas. ;)

Más besos, más ánimos, más de todo para ti.

jessica dijo...
16 de marzo de 2011, 9:51

Pues si, el aire triston te sale por los poros, pero pensemos que es por que te tienen chutada todo el santo dia, pero lo bueno que queda por pensar es que queda cada vez menos para tu salida de ese lugar que es capaz de amargar hasta al dulce mas sabroso "como tu". Tengo ganas de llamarte pero me da que estaras muy cansada, asi que sere un poco prudente y llaamare un pocco mas tarde, pero no prometo nada ya que mis nervios me traicionan muchas veces. Un beso muy muy gordo.

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